El veneno sutil de la envidia

El Śrīmad-Bhāgavatam enseña que la ausencia de envidia (mātsarya) es la condición esencial para el verdadero camino espiritual. La envidia no solo consiste en desear el mal ajeno, sino también en no poder alegrarse sinceramente por el bien o el progreso de los demás. Según diversos maestros de la tradición, esta actitud contamina el servicio, genera tensiones sutiles en las comunidades y surge cuando el ego se resiste a aceptar las cualidades o el éxito de otros. La enseñanza central es que la envidia no se supera mediante la confrontación, sino cultivando un servicio desinteresado, la ecuanimidad, la paciencia y la purificación del propio corazón. Así, proteger la calidad del propio servicio y alegrarse por el bien ajeno se convierte en la base de una auténtica vida devocional.