El carro que esperó siete días

La historia de Salabega cuenta cómo el amor y la devoción pueden superar cualquier barrera. Hijo de un comandante mogol y de una brahmana devota de Jagannātha, Salabega sobrevivió milagrosamente gracias a las oraciones de su madre. Al intentar visitar el templo de Puri, se le negó la entrada por su origen, pero transformó ese dolor en profundos bhajanas que conmovieron a todo Orissa.
Años después, mientras regresaba enfermo para la Ratha Yātrā, oró para que Jagannātha lo esperara. Según la tradición, el enorme carro del Señor permaneció inmóvil durante siete días hasta que Salabega llegó y se arrodilló; solo entonces el carro volvió a moverse. Desde entonces, cada año el carro hace una pausa frente a su tumba, recordando que para Jagannātha el verdadero criterio es la devoción sincera, no el origen ni la condición de una persona.