La danza de Kṛṣṇa y Kāliya

La historia de Kāliya enseña que el verdadero veneno no es el que contamina el río, sino el orgullo que nace al negarse a ofrecer a Dios lo que le corresponde. Tras desafiar a Garuḍa, Kāliya se refugia en un remanso del Yamuná, donde envenena sus aguas y pone en peligro a todos los habitantes de Vraja. Ningún poder podía alcanzarlo allí, por lo que Kṛṣṇa desciende personalmente al río, enfrenta a la serpiente y, mediante su danza sobre sus múltiples capuchas, somete su orgullo sin destruirlo.
Las oraciones de las nāga-patnīs revelan que el castigo del Señor es, en realidad, una forma suprema de misericordia. Finalmente, Kāliya se rinde, recibe las huellas de los pies de Kṛṣṇa como bendición y protección, y abandona el Yamuná, que vuelve a quedar purificado. El relato simboliza cómo solo la gracia divina puede purificar el corazón, vencer el ego y restaurar la pureza de la conciencia.