La devoción: Servir es amar

La devoción no es solo una emoción ni el cumplimiento de rituales, sino una unión inseparable de amor y servicio. Consiste en orientar toda la vida hacia lo divino, transformando las actividades cotidianas en ofrendas realizadas para Dios. A diferencia de las emociones pasajeras o las prácticas externas, la verdadera devoción permanece incluso en tiempos de sequedad espiritual. Además, integra y perfecciona otros caminos espirituales, como la acción desinteresada, porque el amor a Dios permite actuar sin apego a los resultados. Así, el devoto encuentra satisfacción en el servicio mismo y vive con mayor libertad, paz y sentido trascendente.