La trampa del sentimentalismo espiritual

El texto explica que muchas personas confunden la devoción espiritual con el sentimentalismo: emociones intensas que parecen amor a Dios, pero en realidad son apego a lo que uno siente. Este sentimentalismo depende de estímulos externos, busca experiencias, es inestable, centrado en el ego y se derrumba ante la dificultad.
En cambio, la verdadera espiritualidad (llamada “estímulo real”) no depende de emociones ni condiciones externas. Se basa en una decisión constante de amar, servir y perseverar incluso sin sentir nada o en momentos difíciles.
El texto invita a examinarse con honestidad, dejar de buscar solo experiencias y practicar con constancia, servicio y humildad. Así, el amor auténtico no se siente solo como emoción, sino que se convierte en una forma de ser.