Cuando Kṛṣṇa bromea con Rukmiṇī

Kṛṣṇa, deseando saborear la profundidad del amor de Rukmiṇī, le habla en tono de broma, sugiriendo que ella habría sido más feliz casándose con un rey poderoso y que aún podría abandonarlo. Rukmiṇī, incapaz de soportar siquiera la idea de separarse de Él, se desmaya de angustia. Al verla sufrir, Kṛṣṇa la consuela con ternura y le revela que todo había sido un juego. Entonces Rukmiṇī responde transformando cada aparente “defecto” del Señor en una prueba de su grandeza y reafirma que jamás abandonará sus pies. El episodio enseña que el amor verdadero permanece firme más allá de las apariencias y que el Señor corresponde con infinita compasión a la devoción sincera.