El bebé que arrancó árboles gigantes

Nalakūvara y Maṇigrīva, hijos del dios Kuvera, cayeron en el orgullo y la embriaguez debido a su inmensa riqueza. Al faltar al respeto al sabio Nārada, fueron transformados en dos árboles, los Yamalārjuna, como una maldición que en realidad era una oportunidad para su redención. Años después, el pequeño Kṛṣṇa, atado a un mortero por Yaśodā, derribó los árboles y los liberó. Agradecidos, los hermanos comprendieron la misericordia de Nārada y pidieron únicamente el don de la devoción.
La enseñanza central es que el orgullo y la opulencia pueden alejar al alma de Dios, mientras que la humildad y la gracia divina la conducen a la verdadera liberación. Kṛṣṇa, aun atado por amor, tiene el poder de arrancar de raíz el orgullo y liberar al alma para que viva en devoción.