El poder del mana y la belleza

Radha permanece en mana, un estado de amor herido y profundamente concentrado, donde ningún gesto directo de Krishna puede alcanzarla. Entonces Krishna adopta el disfraz de Kalavali, una cantante divina cuya música posee una belleza tan pura que atraviesa todas las defensas del corazón. Su canto conmueve a las sakhis y comienza a disolver el orgullo de Radha desde adentro, como un diamante derritiéndose por el calor.
Sin saber que Kalavali es Krishna, Radha expresa su admiración por la cantante y habla del amor que Krishna sentiría por una belleza así, revelando involuntariamente sus propios sentimientos más profundos. Finalmente, Lalita le susurra la verdad: la cantante siempre fue Krishna. Radha ríe, el mana desaparece y el reencuentro se vuelve aún más dulce por la separación previa.
El pasatiempo enseña que el amor divino no puede ser detenido por obstáculos externos ni internos. Cuando el corazón se cierra, Krishna no fuerza la entrada: llega como belleza, música y gracia, hasta que el alma recuerda naturalmente su amor original.