Bhagavad Gītā: ¿Por qué lamentar la muerte?

Los versos 2.27 y 2.28 del Bhagavad Gita enseñan que el ciclo de nacimiento y muerte es inevitable: quien nace morirá, y quien muere volverá a nacer. Por eso, lamentarse carece de sentido, ya que se trata de una ley universal.
En un nivel más profundo, la vida visible es solo un breve intervalo entre dos estados de invisibilidad, que en realidad son más fundamentales. La muerte no es un final, sino una transición dentro de un ciclo continuo y equilibrado.
Los distintos maestros coinciden en que comprender esta simetría —ya sea desde la lógica, la conciencia, el amor divino o la acción— disuelve el sufrimiento. La clave no es resignación, sino ver la totalidad del proceso: la existencia como un flujo continuo donde nada se pierde realmente, solo se transforma.